Puntos Clave
- La enfermedad de Iselin es una irritación por sobreuso del centro de crecimiento en la base del quinto metatarsiano, donde se inserta el tendón peroneo corto.
- Suele causar dolor y sensibilidad graduales en la parte externa del mediopié de niños activos durante un período de crecimiento.
- Una lesión repentina, incapacidad para apoyar el pie, hinchazón marcada o moretones requiere evaluación pronta porque una fractura puede parecerse.
- La mayoría de los niños mejora sin cirugía mediante una modificación temporal de la actividad, calzado de apoyo, hielo, estiramientos y regreso gradual al deporte.
- El regreso al juego debe basarse en una función sin dolor, no simplemente en el número de días desde el inicio de los síntomas.
Cuando un niño activo se queja de dolor en la parte externa del pie, los padres pueden pensar que se trata de un esguince o un golpe relacionado con el deporte. Sin embargo, en los niños que todavía están creciendo, el dolor gradual cerca de la prominencia en la base del hueso del dedo pequeño puede deberse a la enfermedad de Iselin. A pesar de su nombre, no es una infección ni una enfermedad peligrosa. Es una irritación por sobreuso que afecta un centro de crecimiento normal del pie.
La enfermedad de Iselin es más frecuente alrededor de los períodos de crecimiento, especialmente en niños que corren, saltan, cambian de dirección o patean con frecuencia. El fútbol, baloncesto, gimnasia, baile y otras actividades repetitivas pueden aumentar la tensión sobre el hueso en desarrollo. La mayoría de los casos mejora con tratamiento conservador, pero esa misma zona también puede lesionarse con distintos tipos de fracturas del quinto metatarsiano. Es importante realizar una evaluación cuidadosa cuando el dolor es considerable, aparece después de una lesión repentina o no mejora con reposo.
¿Qué es la enfermedad de Iselin?
El quinto metatarsiano es el hueso largo en la parte externa del pie que se conecta con el dedo pequeño. Cerca de su base se encuentra un centro de crecimiento secundario llamado apófisis. El tendón peroneo corto, que ayuda a estabilizar y girar el pie hacia afuera, se inserta en esta zona.
Durante un período de crecimiento, la apófisis en desarrollo puede ser más sensible a la tracción repetida. Correr, saltar, cambiar rápidamente de dirección y tener tensión en la pantorrilla o la parte inferior de la pierna pueden aumentar la fuerza en la inserción del tendón. Cuando esa tracción repetitiva irrita el centro de crecimiento, la condición se llama apofisitis por tracción del quinto metatarsiano, o enfermedad de Iselin.
Este proceso se parece, en principio, a la enfermedad de Sever en el talón o a la enfermedad de Osgood-Schlatter en la rodilla: una zona de inserción que todavía está creciendo se irrita por la carga deportiva repetida. El problema suele ser temporal y mejora a medida que los síntomas se calman y el centro de crecimiento madura.
¿Qué síntomas deben notar los padres?
La enfermedad de Iselin generalmente se desarrolla de manera gradual, no después de una sola lesión fácil de recordar. El niño puede terminar el entrenamiento, pero notar más dolor después, o puede comenzar a cojear cuando la temporada se vuelve más exigente.
Las señales comunes incluyen:
- Dolor sobre la prominencia ósea en la parte externa del mediopié
- Sensibilidad al presionar esa zona
- Dolor que aumenta al correr, saltar, cambiar de dirección, patear o ponerse de puntillas
- Molestia cuando el calzado o los tacos presionan la parte externa del pie
- Hinchazón leve o una prominencia cerca de la base del quinto metatarsiano
- Cojera o falta de deseo de participar plenamente en el deporte
- Mejoría con el reposo y reaparición del dolor al retomar la actividad
Los síntomas suelen afectar un solo pie, aunque la carga repetitiva puede irritar ambos lados. El dolor no debe ignorarse simplemente porque el niño pueda seguir jugando. Los niños a menudo compensan hasta que la irritación se vuelve más persistente.
Enfermedad de Iselin vs. fractura del quinto metatarsiano
La ubicación del dolor hace que esta diferencia sea importante. Una fractura por avulsión puede ocurrir cuando el pie gira repentinamente hacia adentro y el tendón adherido desprende un pequeño fragmento de hueso. Una fractura de Jones ocurre un poco más adelante en el quinto metatarsiano y puede necesitar mayor protección porque el suministro de sangre es limitado en esa región. Las lesiones por estrés también pueden desarrollarse por carga repetitiva.
La enfermedad de Iselin suele causar dolor gradual relacionado con la actividad sin un traumatismo específico. Una fractura preocupa más cuando el dolor comienza de repente después de una torcedura, caída, choque o aterrizaje incómodo y se acompaña de moretones, hinchazón notable o dificultad inmediata para apoyar el pie. Estos patrones pueden superponerse, por lo que los síntomas por sí solos no siempre dan la respuesta.
¿Cómo se diagnostica?
La evaluación podológica comienza con la edad y etapa de crecimiento del niño, su calendario deportivo, cambios recientes en el entrenamiento, calzado y la presencia o ausencia de una lesión específica. El examen revisa el punto exacto de sensibilidad, la hinchazón, la forma de caminar, la estructura del pie, la función de los tendones, la flexibilidad, la fuerza y si saltar o realizar movimientos contra resistencia reproduce el dolor.
Se pueden recomendar radiografías cuando los síntomas son importantes, hubo traumatismo, el niño no puede apoyar el pie normalmente o existe duda sobre el diagnóstico. La apófisis normal del quinto metatarsiano puede verse como una línea en una radiografía. Su orientación y ubicación habituales son distintas de los patrones comunes de fractura, pero la interpretación debe considerar la madurez ósea del niño. En ocasiones se consideran imágenes comparativas o estudios avanzados si los síntomas y las radiografías iniciales no coinciden.
¿Cómo se trata la enfermedad de Iselin?
El tratamiento suele ser no quirúrgico y busca reducir la tracción repetida mientras se mantiene un movimiento seguro. El plan depende de la intensidad del dolor y de la capacidad del niño para caminar sin cojear.
- Modificación temporal de la actividad: Pausar o reducir las carreras, saltos, cambios de dirección y otros movimientos que provoquen dolor. Una actividad de bajo impacto puede ser aceptable si resulta cómoda.
- Hielo: Una compresa fría envuelta durante intervalos cortos después de la actividad puede reducir la molestia. No coloque hielo directamente sobre la piel.
- Calzado de apoyo: Los zapatos deportivos bien ajustados y con suela estable pueden disminuir la irritación. Evite tacos o zapatos que presionen directamente la prominencia dolorosa.
- Estiramiento y rehabilitación: La flexibilidad de la pantorrilla, el control del tobillo, la fuerza de los peroneos, el equilibrio y la carga gradual pueden trabajarse mediante un programa en casa o fisioterapia.
- Ortesis cuando corresponde: Una plantilla puede ayudar cuando la mecánica del pie concentra la tensión en la parte externa, pero no todos los niños la necesitan.
- Orientación sobre medicamentos: Consulte con el profesional del niño antes de usar un antiinflamatorio, especialmente si existen otras condiciones médicas o medicamentos.
Si caminar causa dolor o el niño cojea de manera significativa, se puede recomendar una bota para caminar o un período corto de inmovilización. La cirugía rara vez es necesaria para la verdadera enfermedad de Iselin.
¿Cuánto dura la recuperación?
Muchos niños mejoran durante varias semanas una vez que se reduce la actividad irritante, pero no existe un plazo único. Los síntomas presentes durante meses pueden tardar más, y volver demasiado pronto puede reiniciar el dolor. El objetivo no es simplemente descansar hasta que el niño se sienta mejor durante un día, sino recuperar una función cómoda y aumentar gradualmente la carga deportiva.
Por lo general, un joven atleta está listo para comenzar un regreso progresivo cuando puede:
- Caminar rápidamente y subir escaleras sin dolor ni cojera
- Presionar la zona previamente dolorosa sin sensibilidad importante
- Mover el tobillo y el pie en todo su rango de manera cómoda
- Realizar elevaciones repetidas de talón y saltar sobre el pie afectado sin dolor
- Trotar, acelerar, cambiar de dirección y completar ejercicios específicos del deporte sin síntomas durante ni después de la actividad
La intensidad y duración del entrenamiento deben aumentar gradualmente. Si el dolor regresa, reduzca la carga en lugar de continuar a pesar de los síntomas.
¿Cuándo debe evaluarse a un niño rápidamente?
Solicite una evaluación médica pronta si el niño no puede apoyar el pie, presenta hinchazón o moretones importantes, sintió un chasquido, tiene una deformidad visible o desarrolló dolor inmediatamente después de una torcedura o caída. Busque atención urgente si hay una herida abierta, entumecimiento, un pie frío o inusualmente pálido, enrojecimiento que se extiende, fiebre o dolor intenso que empeora.
Aun cuando no sea una emergencia, programe una evaluación si el dolor cambia la forma de caminar del niño, reaparece repetidamente con el deporte, persiste a pesar de un período razonable de reposo o hace que el niño deje actividades que disfruta. La orientación temprana puede proteger el pie y ayudar al atleta a mantenerse activo de maneras más seguras.
Ayuda para el dolor en la parte externa del pie de niños activos
La enfermedad de Iselin es tratable, pero el dolor en el quinto metatarsiano merece un diagnóstico correcto antes de que un niño vuelva a la actividad completa. El Dr. Guy Golan evalúa el dolor pediátrico del pie, las lesiones deportivas, el calzado y los patrones de movimiento y desarrolla un plan basado en los síntomas y objetivos del niño.
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El dolor en la base del quinto metatarsiano de un atleta en crecimiento no debe diagnosticarse solo por su ubicación. La enfermedad de Iselin, una fractura por avulsión, una fractura de Jones, una lesión por estrés y la apariencia normal del centro de crecimiento pueden parecerse. El inicio de los síntomas, el examen y la interpretación adecuada de las imágenes ayudan a determinar si basta con reposo y rehabilitación o si el pie necesita protección.
Dr. Guy Golan, DPM
Fundador, Vertex Podiatría
Este artículo es solo para fines educativos y no constituye consejo médico. Consulte siempre a un médico podólogo calificado para el diagnóstico y tratamiento de afecciones del pie y el tobillo.

Fundador, Vertex Podiatría · Grandview Heights, Columbus, OH
El Dr. Golan completó una residencia quirúrgica podológica de tres años en un Centro de Trauma Nivel 1 y aporta formación avanzada en cirugía mínimamente invasiva, medicina regenerativa y atención integral del pie y tobillo a los pacientes en Columbus y el Centro de Ohio. Todos los artículos son revisados para precisión clínica antes de su publicación.
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